¿Está Jesús en tu barca?

1 de febrero del 2015

Seamos salvos o no, o hemos sido cristianos por mucho tiempo, todos tenemos la misma necesidad básica: Jesús. Quizás es necesario que le recibamos por primera vez, o simplemente recibirle en alguna situación en particular. En esta entrada del evangelio, explicaremos de qué manera podemos invitar a Jesús a nuestra vida turbulenta.

Juan 6:16-21 es el relato de un evento que tuvo lugar hace dos mil años. aún así, hoy en día todos nos identificamos con este relato.

La noche estaba oscura. Los discípulos de Jesús estaban solos en medio de un mar turbulento. El viento soplaba, las olas sacudían la barca y ni siquiera había rastro de tierra en el horizonte. A pesar de remar arduamente, los discípulos sólo consiguieron avanzar unas dos o tres millas. Llegar a su destino parecía humanamente imposible.

Un escenario como éste, representa situaciones que resultan tan familiares en nuestra vida humana. Muchos de nosotros estaríamos de acuerdo en que muy a menudo somos acosados por problemas personales, familiares, escolares, laborales, financieros y de salud—en fin toda clase de problemas.

Nuestros problemas hoy en día se asemejan a la agitación del mar. Pero, si la historia de los discípulos hubiera terminado ahí, nosotros, de entre todos los hombres, estaríamos sin esperanza alguna, luchando, aparentando ser valientes, cuando interiormente estamos afligidos, desgastados y desanimados.

En tal situación oscura y desesperada llegó Jesús caminando sobre las aguas y se acercó a la barca. Él es el único quien puede caminar sobre el mar tempestuoso de la vida humana al reinar sobre las olas. Todos los problemas están bajo Sus pies. 

Así como los discípulos sintieron temor cuando lo vieron caminar sobre las aguas, tal vez usted también Juan 6:16-21 es el relato de un evento que tuvo lugar hace dos mil años. aún así, hoy en día todos nos identificamos con este relato.

Así como los discípulos sintieron temor cuando lo vieron caminar sobre las aguas, tal vez usted tambiénsienta temor por Jesús. Mas Él les dijo: “Yo soy; no temáis”.

La historia continúa: “Ellos entonces estuvieron dispuestos a recibirle en la barca, e inmediatamente la barca llegó a la tierra adonde iban”.

Hoy día, estas palabras siguen siendo buenas nuevas para nosotros. El Señor Jesús quiere entrar en nuestra vida turbulenta como Aquel que puede darnos paz y llevarnos a nuestro destino con seguridad. De igual manera, así como lo hicieron los discípulos, tenemos que recibirlo en nuestra barca, nuestra vida.

Mientras tanto que usted se encuentra luchando al remar en contra del mar agitado, Cristo está aquí esperándolo para que le acepte. Ahora mismo, usted puede invitar al Señor Jesús para que entre en su vida. Simplemente abra su corazón y haga esta oración:

“Señor Jesús, ¡te necesito! Gracias por venir como un hombre humilde a este mundo tan lleno de problemas. Gracias por morir por mí. Perdona todos mis pecados. Señor Jesús, creo en Ti, y te recibo ahora mismo. Lléname contigo mismo como paz y sé conmigo en el peregrinar de mi vida. Señor Jesús gracias, Amén.”

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