Orar a solas en medio de una era de distracciones

12 de octubre del 2014

Al referirse a la oración, el Señor Jesús nos dice en Mateo 6:6:

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.

Al parecer, estas palabras son bastante sencillas y no tenemos ningún problema en entender su significado. Es en la práctica donde experimentamos dificultad. Si nos detenemos y consideramos, ¿cuándo fue la última vez que tuvimos cualquier clase de tiempo a solas y en secreto con el Señor?

Diariamente pasamos un buen tiempo usando nuestros aparatos, poniéndonos al día con nuestros correos electrónicos, textos y noticias. O contemplamos sus pantallas intensamente iluminadas buscando entretenimiento, distracciones o información. Nuestros “compañeros” electrónicos siempre van con nosotros a todas partes, desde nuestra mesa de noche hasta nuestro escritorio de trabajo. El problema es que esta conexión electrónica constante al mundo que nos rodea, nos guste o no, tiene un efecto corrosivo en nuestra vida espiritual. Nuestra vida cristiana corre “peligro digital”.

Aparentemente, esta era de conectividad hace imposible que tengamos un tiempo a solas o comunión ininterrumpida con el Señor. Nuestro tiempo es consumido y nuestra mente se preocupa. No obstante, las palabras dichas por el Señor en Mateo 6 son claras. Entra en tu aposento. Cierra la puerta. Ora.

El Señor Jesús es nuestro modelo

Nos instruye mirar que Jesucristo mismo vivió de esta manera. Los Evangelios nos dicen de numerosas ocasiones cuando Jesús se apartaba para estar a solas y orar. Mateo 14:23 dice:

“Una vez despedidas las multitudes, subió al monte, a solas, a orar; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”.

Marcos 1:35 nos dice que Jesús, levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Él no estaba con Sus discípulos. Él estaba solo con el Padre, orando en secreto.

¡Qué modelo! El Señor Jesús necesitaba tiempo para tener comunión con el Padre. Él se apartó del bullicio de las multitudes, de los asuntos de la vida diaria que lo rodeaban, hasta de sus discípulos, para estar en un lugar sin distracciones dónde Él pudiera orar a solas.

¡Cuánto más nosotros necesitamos hacer esto! Nuestra relación con Cristo se deteriora cuando no pasamos tiempo a solas con Él a fin de ser iluminados por Él, confesarle nuestros pecados, ser nutridos espiritualmente en Su Palabra y tener comunión con Él. Al final, nuestra vida espiritual sencillamente se marchita y se seca. Nos es imposible en nosotros mismos vivir para el Señor, amarlo o vencer la tentación si no tenemos este tipo de tiempo secreto regularmente con Él.

Las distracciones del mundo moderno

Hoy en día podemos darle la vuelta sin ningún inconveniente a un mundo que cabe cómodamente en la palma de nuestra mano. Sin embargo, aunque la tecnología sigue en marcha y la vida avanza rápidamente, existe algo que nunca cambia: nuestra necesidad de tener comunión diariamente con Dios.

Es posible que nos hayamos dado por vencidos y pensemos que simplemente no podemos tener un tiempo personal, a solas con el Señor en este mundo tan ocupado; de alguna forma debemos cargar con el tumulto que nos rodea y hacer cuanto podamos para vivir la vida cristiana. Quizás tengamos la esperanza de que “algún día” cuando nuestras vidas estén menos ocupadas y más tranquilas, entonces podremos apartarnos y pasar tiempo solos con el Señor.

No obstante, en términos realistas, ese “algún día” probablemente nunca llegará. Las ocupaciones y las distracciones no menguan. Por el contrario, en esta era de conectividad somos cada vez más asediados con cosas para leer o mirar, ponernos al día con una persona o una notificación a la cual tenemos que responder. Todo está a nuestro alcance con un simple clic o toque en la pantalla.

Ponemos en peligro nuestro andar cristiano al pensar que podemos esperar hasta que estemos menos ocupados. La vida cristiana es para que la vivamos hoy. No es algo que podamos posponer. De modo que, ¿qué debemos hacer? ¿De qué manera podemos llevar una vida de oración en una era de tantas distracciones?

Debemos reconocer el peligro y orar para que el Señor nos ayude

Primero, debemos estar conscientes del peligro que las distracciones de la era presente plantean para nuestra vida espiritual. No podremos lidiar con el problema si no estamos conscientes de que hay un problema.

Ciertamente, la tecnología moderna logra que nuestra vida y trabajo sean más fáciles y eficientes. Sin embargo, nuestra computadora, tableta, teléfono inteligente y televisión, por más convenientes que sean, fácilmente pueden robarnos todo nuestro tiempo y atención. Como resultado, perdemos la oportunidad de pasar tiempo en secreto con el Señor. Es posible que nos digamos a nosotros mismos que no tenemos tiempo de estar a solas con el Señor en oración, pero esto tiene que ver más con el hecho de que nuestro tiempo, corazón y atención han sido consumidos por otras cosas.

Segundo, debemos estar plenamente convencidos de que sencillamente no es posible que vivamos una vida cristiana llena de significado sin tener una vida escondida con el Señor Jesús. Alejarnos del ajetreo de la vida para pasar tiempo a solas con el Señor no es una opción. Nuestra vida espiritual depende de esto.

Una vez que nos demos cuenta del peligro de las distracciones modernas y de nuestra necesidad de estar a solas con el Señor en oración, podemos pedirle al Señor que nos ayude a mantener nuestra vida de oración a solas. ¡Ciertamente Él se alegrará de escucharnos orar de esta manera! Y Él permanecerá fiel al contestar nuestras oraciones. Estas oraciones le permiten al Señor hablar con nosotros acerca de cómo pasamos nuestro tiempo y recordarnos que cooperemos con Él. Es por medio de estas oraciones que le abrimos paso al Señor para ser redargüidos cuando malgastamos nuestro tiempo y somos exhortados a guardar nuestros aparatos cuando llega el tiempo de estar con Él. Si se lo pedimos, el Señor Jesús nos puede salvar de caer en una vida sin oración.

Cuatro puntos prácticos para orar a solas

Debido a que el Señor es el Espíritu en nuestro espíritu Él siempre está con nosotros y está disponible para nosotros. Podemos tener comunión con Él en cualquier momento al invocar Su nombre, hablar con Él durante el día y permanecer abiertos a que Él nos guíe. Sin embargo, además de esto, los siguientes puntos nos pueden ayudar a establecer y mantener una vida de oración a solas.

  1. Establezca un tiempo fijo: escoja una hora del día cuando pueda alejarse de todo y dedicar más tiempo a Cristo. Establezca este tiempo para orar a solas con el Señor, ¡y no lo pase por alto! El mejor tiempo del día para hacer esto es temprano en la mañana, cuando estamos tranquilos y descansados, antes de que empiecen las ocupaciones del día.

  2. Busque un lugar donde pueda estar “a solas”: busque un lugar lejos de las personas y las cosas que lo distraen, su pequeño “monte”. Puede ser su vehículo, una habitación, un parque, el patio de atrás de su casa, en cualquier lugar donde usted pueda orar sin que lo interrumpan. ¿Se acuerda de las palabras del Señor? Entra en tu aposento. Cierra la puerta. Ora.

  3. Apague todos sus aparatos: A fin de poner toda nuestra atención en el Señor a quien amamos, es necesario que apaguemos nuestro teléfono o lo guardemos. Es difícil mantener una conversación profunda o desarrollar una relación con otra persona si constantemente estamos mirando nuestro teléfono o mirando una pantalla. Damos la impresión de que aquello que estamos mirando en nuestro aparato es más importante para nosotros que quien está con nosotros. Lo mismo sucede con el Señor. Apague todo y ponga su atención en Él. Converse con Él. Mírelo. Ámelo.

  4. Ore con la Biblia: para comenzar su tiempo, usted puede empezar orando para que su corazón esté abierto al Señor. Orar es la mejor manera de ejercitar nuestro espíritu para contactar al Señor y tener comunión con Él. Quizás Él lo alumbre en algún pecado. Si es así, sencillamente confiésele el pecado y el Señor lo perdonará y limpiará. Luego, abra su Biblia. Muchas veces no sabemos qué orar o qué decirle al Señor, y nuestra mente con frecuencia está divagando. Sin embargo, podemos usar las palabras de la Biblia para orar. La Biblia provee las mejores palabras para componer oraciones. Por medio de orar con Su Palabra, podemos hablarle al Señor y el Señor nos puede hablar.

Si tenemos la gracia del Señor que nos suministra, es posible mantener hoy una vida de oración a solas. No obstante, para cooperar con la ayuda del Señor, debemos escoger pasar tiempo con Él, entrar en nuestro aposento y cerrar la puerta. Cuando nos aislamos del mundo, disfrutamos de Su dulce presencia, Su hablar y Su Espíritu que nos imparte vida en nuestro espíritu mientras tenemos comunión con Él en oración y en la Palabra. Estos tiempos a solas con el Señor nos suministrarán y sustentarán cada día a fin de vivir una vida cristiana saludable y llena de gozo.


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